FacebookFlickr

Turismo de Mérida

Portada Alrededores de Mérida

Alrededores de Mérida

Correo electrónico Imprimir

No sólo el casco urbano de Mérida tiene el privilegio de contar con un conjunto arqueológico importante. La comarca de Mérida está plagada de restos que la historia ha dejado diseminados por su geografía. A continuación se ofrecen alternativas para excursiones cortas en el entorno de la ciudad.


Ver Alrededores de Mérida en un mapa más grande

1. EMBALSE DE PROSERPINA

Embalse de ProserpinaA unos cinco kilómetros al noroeste de la ciudad se encuentra este embalse romano. La obra del dique, uno de las más grandes de la antigüedad, tiene 425 metros de largo por 21 metros de altura y cierra un vaso natural en el que confluyen dos arroyos, aparte de recoger aguas de lluvia y de algún manantial.

Aguas abajo el dique está estribado sobre un gran espaldón de tierra. Adosadas a la presa y embutidas en el espaldón dos torres desde la que se accedía a las tomas de agua que estaban a distintas alturas del muro. De estas torres, el agua pasaba a la conducción hidráulica que llegaba al norte de la ciudad antes de atravesar el valle del Albarregas por el acueducto de los Milagros. A la presa se adosa un importante lavadero de lanas del siglo XVIII.

Si queremos saber la importancia que para vida de la Colonia tuvo el líquido elemento, es indispensable visitar el Centro de Interpretación del Agua ubicado en el entorno del propio embalse.

2. EMBALSE Y PARQUE NATURAL DE CORNALVO

Embalse de CornalvoTras ver el Centro de Interpretación del Parque Natural, con el que nos toparemos nada más dejar la vía auxiliar, en el acceso al propio Parque, tendremos que recorrer unos cuatro kilómetros hasta llegar al embalse.

Se ubica este embalse al noroeste de Mérida, en la cabecera donde se inicia la conducción hidráulica de Aqua Augusta, que proporcionaba aguas a toda la zona meridional de la ciudad. Recoge en una cerrada entre dos colinas las aguas que vienen encauzadas por canales y represas construidos en la Sierra Bermeja, así como las aguas procedentes de manantiales existentes en el propio vaso de la presa. Luego, durante un recorrido de unos 15 kilómetros, se van sumando a la conducción principal canales que traen aguas de distintos manantiales, como el de Borbollón por ejemplo. En lo conservado, el dique tiene 200 metros de largo por 18 metros de alto.

Nuestra visita al embalse debe de concluirse con un recorrido por los alcornocales y encinares del Parque Natural y una visita al cortijo de Campomanes, regalo del pueblo de Mérida al que fuera Ministro de Hacienda de Carlos III.

3. TERMAS Y CASTILLO DE ALANGE

Termas de AlangeA 27 kilómetros al sur de Mérida, en un paraje de singular belleza, se erigieron en tiempos de la dinastía Flavia unos baños de aguas salutíferas (balnea) que recibieron el nombre de Aquae.  Aún podemos disfrutar de las aguas curativas de este balneario, de probada eficacia como demuestra la inscripción que vemos en el patio de acceso a las instalaciones. En ella el gobernador de la Capadocia, Licinio Sereniano, agradecía a la diosa Juno la curación de su hijita, Varinia Serena.

Buena parte de su estructura original se conserva aún: un edificio rectangular que engloba dos estancias circulares gemelas. Estas estancias tienen muros en cuyas paredes  se abren exedras que soportan el peso de las enormes cúpulas hemisféricas. Éstas rematan en un óculo circular, semejante a los del famoso Panteón de Roma, desde donde penetraba la luz y el aire.

No podemos dejar de ascender a los restos de la fortaleza conocida como “Castillo de la Culebra” y que corona la colina que linda con el pueblo. Desde sus murallas tendremos ocasión de ver uno de los más bellos paisajes de Extremadura, con la presencia del grandioso pantano de Alange en primer término.

En este castillo se refugiaba el levantisco Ibn Marwan, el emeritense que fundó Badajoz, cada vez que se alzaba en el siglo IX contra los omeyas cordobeses. Tras su toma por los cristianos en 1234, Fernando III se lo donó a  la  Orden de Santiago, a cuya época pertenecen casi todas las piezas que aún se conservan, la torre del homenaje entre ellas.

4. BASÍLICA DE CASA HERRERA

Esta construcción paleocristiana (s. V), situada al 7 kms al norte de la ciudad, contaba con tres naves y forma rectangular, rematada en ambos extremos por ábsides enfrentados, uno en su cabecera y otro en sus pies.

Su riqueza decorativa y la superficie de su planta hacen pensar que debió ser un gran centro religioso que atendía a una población numerosa diseminada por el campo.

El acceso al edificio era lateral lo que originaba dos ejes para el mismo. La separación de las naves se hacía mediante columnas. En ella se han encontrado enterramientos, relieves, cruces funerarias y una placa de mármol inscrita (posiblemente una mesa de altar).

Para su visita hay que concertar una cita con el Consorcio de la Ciudad Monumental.

5. PUENTE ROMANO DE LA ALCANTARILLA

De época augusta, su construcción es de menor envergadura que la de los otros puentes de la ciudad, pasando un poco desapercibido por su lejanía al centro de la ciudad y por el esplendor de dichos puentes. Se localiza a poco más de un kilómetro al oeste del casco urbano, junto a la vía del ferrocarril que une Badajoz y Cáceres, en la margen derecha del guadiana.

Se construyó para salvar un arroyo en la calzada que unía Emerita Augusta con Olisipo (Lisboa). El puente, de un solo arco, está realizado en hormigón romano y cubierto con sillares almohadillados de los que apenas se conservan restos.

6. DOLMEN DE LÁCARA

Dolmen de LácaraLos dólmenes fueron obras de funcionalidad funeraria en cuya construcción se implicaba toda la comunidad. Eran lugares de culto, hitos de poder y demarcación territorial pero, sobre todo, servían de tumba para grupos de personajes destacados del Neolítico Final y los albores de la Edad del Cobre.

El del Prado de Lácara se ubica, hoy, en un hermoso paisaje adehesado. Presenta un largo corredor, de unos 20 metros de largo, dividido en tres partes. Éste da acceso a una cámara sepulcral de planta poligonal de unos 5 metros de diámetro. Está formada por cinco grandes piezas de granito (ortostatos), de más de 5 metros de altura, sobre los que apoyaban otras tantas losas ciclópeas que no se conservan. Todo el conjunto iría enterrado bajo un gigantesco túmulo de tierra.

Es, a día de hoy, el dolmen más grande de la Península y formaba parte de un territorio dolménico que recorría toda la Sierra de San Pedro.